La población tiene la sensación de que la inflación oficial siempre está partida por la mitad. De que no es lo que el Indec pinta todos los meses. Hoy saldrá el dato del Indice de Precios al Consumidor (IPC) de agosto que, según se proyecta, será del 0,8%. Las consultoras privadas creen que el dato es el doble que el oficial. Y que, mínimamente, el año terminará con una inflación del 25%, un porcentaje convalidado con la reforma al programa monetario del Banco Central que prevé más emisión hacia 2011. Más plata en la calle.
Los privados, como Finsoport, estiman que la inflación de agosto viene impulsada por el incremento en el valor de las cuotas de las prepagas y por el reajuste en precios de artículos de primera necesidad, como el pollo, el pan o las verduras.
La Argentina está perdiendo competitividad por falta de estadísticas creíbles. El último reporte del Foro Económico Mundial señala que la inflación es el segundo factor que más perjudica al ambiente de negocios en el país, claró esta, por detrás de la inestabilidad política. Más aún, la agencia Standard & Poor´s ha mejorado la nota de la deuda argentina, pero también puso el acento en que la inflación puede atentar contra el boletín de calificaciones del kirchnerismo.
La inflación ataca, fundamentalmente, a la clase más baja de la sociedad. De la clase media se encarga la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Rara estrategia preelectoral, para un sector que puede llegar a definir elecciones, tal como puede incidir la inflación si no se detiene el deterioro del poder adquisitivo de la gente. LA GACETA ©